TAKE IT EASY!

19.6.10

Una vez, un niño fue a la escuela. Un niño muy pequeño. Y la escuela era muy grande. Pero cuando el niño descubrió que podía ir a su aula con solo andar en línea recta desde la entrada se sintió feliz. Y yano siguió pareciéndole que la escuela fuera tan grande. Una mañana, cuando el niño ya llevaba un rato en la escuela, la maestra le dijo: - Hoy vamos a hacer un cuadro. -¡Qué bueno!-pensó el niño,porque le gustaba hacer cuadros. Podía hacerlosde todas clases: de leones y tigres, de gallinas y vacas, de trenes y barcos... Y sacó sus lápices de colores y se puso a dibujar. Pero la maestra le dijo: - ¡Espera! ¡Aún no es momento de empezar!. Y el niño esper´hasta que todos estuviera listos. -Ahora- dijo la maestra- vamos a hacer flores. - ¡Qué bien! - pensó el niño, porque le gustaba hacer flores, y empezó a hacerlas, hermosas, con sus lápices rosados, anaranjados y azules. Pero la maestra les dijo: - Esperen, yo les enseñare.. - y dibujó sobre la pizarra una flor roja con el tallo verde. - ¡Ya! - dijo la maestra. - ahora ya pueden empezar. El niño miró la flor de la maestra y después su propia flor: la suya le gustaba más. Pero no dijo nada, se limitó a darle la vuelta al papel para hacer una flor como la de la maestra: roja, con el tallo verde. Otro día, cuando el niño había abierto élsolo la puerta de entrada, la maestra dijo:- Hoy vamos a hacer algo de arcilla- - ¡Que bien!-pensó el niño, porque le encantaba la arcilla. Podía hacer toda calse de cosas con arcilla: serpientes y muñecos, elefantes y ratones, coches y camiones... Y empezó a amasar su puñado de arcilla. Pero la maestra le dijo: - ¡Espera, no empiezes todavía! Y el niño esperó hasta que todos estuviecen listos. - Ahora-, dijo la maestra, -vamos a hacer un plato. - ¡Que bien!- pensó el niño, porque le gustaba hacer platos, y empezó a hacer algunos con formas y tamaños distintos. Pero la maestra dijo: - ¡Esperen a que yo les enseñe!. Y entonces les enseño a todos a hacer un plato hondo. -Ahora -les dijo después-¡ya pueden empezar! El niño miró el plato de la maestra y después los duyos. Sus platos le gustaban más. Pero no dijo nada, se limitó a amasar de nuevo una gran bola de arcilla, y a hacer un plato como el de la maestra. Un plato hondo. Y muy pronto el niño aprendió a esperar y a observar, y a hacer las cosas iguala que la maestra. Y muy pronto dejó de hacer sus propias cosas. Entonces sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra casa, a otra ciudad, y el niño tuvo que ir a otra escuela... Una escuela más grande que la anerior, donde no había ninguna puerta de entrada, donde tenía que subir unos grandes escalones y caminar por un gran pasillo para llegar a su aula. Y el primer día de clase, la maestra le dijo:-Hoy vamos a pinar un cuadro. -Bueno-pensó el niño, y se quedó esperando a que ella le dijera que tenía que hacer. Pero la maesra no dijo nada. No hizo más que pasearse por el aula. Cuando llegó junto al niño le preguntó si no quería hacer un cuadro. -Si...-respondió él, y añadió: -¿Qué tenemos que dibujar?. -Yo no lo sab´re mientras no lo hagas-respondió la maestra. - ¿Puedo dibujar una flor?-preguntó el niño. - Adelante, si eso es lo que quieres- dijo la maestra. - ¿ Y de que color? - De los que tú quieras- dijo la maestra-Si todos hicieramos el mismo dibujo y utilizaramos los mismos colores, ¿ como iba a saber yo quién hizo cada uno?. - No lo se -respondió el niño. Entonces el niño pensó fugazmente en sus flores roasadas, azules y anaranjdas, pero cogió sus lapices con determinación y pintó una flor roja con un tallo verde. Y su escuela nueva empezó a gustarle, aunque se olvidó siempre de sus colores rosas, azules y naranjas. Su escuela nueva le empezó a gustar porque empezó a sentir la enorme seguridad de saber responder siempre a lo que sus maestros, aún sin decirselo, le decían que tenía que hacer.

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